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ECONOMÍAS EXPORTACIÓN DE QUINTA Y GOMA ELÁSTICA

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Mapa de las zonas de producción de goma elástica.


















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Camino de herradura en Larecaja que muestra las dificultades que tuvieron que superar los productores de quina y goma elástica.












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Un indígena chacobo preparando "bolachas" de caucho (Fotografía MUSEF).












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En la época del auge de la goma elástica prosperaron los establecimientos que extraían la savia de los distintos tipos de árboles gomeros. En la foto el Establecimiento Bella Flor.

La economía de exportación minera ha sido considerada en Bolivia como el “modelo” clave para se desarrollo económico, no solo en la época contemporánea, sino que dicha importancia se deja percibir desde mediados del siglo XIX y, si nos remontamos a sus orígenes, desde el periodo colonial.

A nivel regional, la Bolivia republicana registra impactos exportadores con la extracción de la Quina o Cascarilla (1825 - 1865), la minería de la plata (1870 - 1920) y la explotación del estaño (1900 - 1940). Si bien los niveles de explotación como la propia estructura productiva de estas economías no son comparables, en el espacio boliviano se combinaron o alteraron de manera bastante peculiar sucesivos ciclos de explotación de esta materias primas.

Desde mediados del siglo XIX, Bolivia readapto sus viejas estructuras productivas para incursionar con mayor pujanza en el comercio mundial. Previo a la recuperación de la minería de la plata, la Quina se constituyo en el mayor producto de exportación de importancia en el país (1825 - 1865), en tanto la goma elástica compartió el protagonismo de la economía nacional nada menos que con el estaño.

Estos hitos del desarrollo económico nacional muestra un complejo proceso de evolución histórica en: la organización de grupos de poder, el comportamiento de las políticas económicas del estado, la vida económica y social al interior de los espacios productores y las implicaciones fiscales en el erario Nacional provenientes de las exportaciones que dinamizaron estas economías.

La Quina entre el comercio libre y el monopolio estatal

La corteza de quina es un producto originario de los andes, utilizados contra los males del paludismo o malaria. Los bosques silvestres de Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia fueron los proveedores exclusivos de esta materia prima hasta que las exportaciones asiáticas de las colonias inglesas y holandesas acapararon el mercado mundial a partir de 1890.

En Bolivia nació el periodo republicano, el Mariscal Antonio José de Sucre (1826 - 1828) dio paso al comercio libre e irrestricto a la cascarilla, situando que se prolongara durante una década. A partir del gobierno de Andrés de Santa Cruz (1829 - 1839) comenzaron los intentos por establecer un monopolio estatal que controlara el contrabando y el corte indiscriminado de corteza. Pero el proyecto no llego a materializarse hasta 1845, cuando la administración de José Ballivián (1841 - 1847) dispuso la creación del banco nacional de Quinas, Entidad centralizadora y rescatadora de toda la producción extraída de los valles cascarilleros, sobre todo de los departamentos de La Paz y Cochabamba.

La etapa en que la quina se constituyo en el mayor producto de exportación nacional coincide con el momento de apogeo del proteccionismo (1835 – 1869), aquella política que serraba sus puertas a las iniciativas económicas privadas y al libre comercio, con el fin de fiscalizar, centralizar, monopolizar, proteger a la “industria” nacional e incentivar el desarrollo de un mercado interno fuerte. Precisamente, entre los años 1844 – 1858, se determino el establecimiento de un monopolio estatal sobre el único producto de exportación rentable, evitando que los exclusivos beneficiarios fueran los comerciantes particulares del producto.

Los múltiples intentos por consolidar un banco de rescate eficiente y poderoso se tradujeron en igual números de fracasos, situación que alcanzo su momento mas álgido durante el gobierno de Manuel Isidoro Belzu (1848 - 1855), máxima expresión del proteccionismo estatal, Los licitadores del cobro de impuestos a la Quina jamás llegaron a cumplir el periodo estipulado en los contratos con el Estado ni el cupo establecido por el gobierno, lo que se convirtió en un circulo vicioso y en un freno permanente para la exportación de la cascarilla.

De 2.000 toneladas anuales que se exportaba durante el comercio libre, esta descendió a 700, cantidad limite establecida por el monopolio estatal, esto produjo un profuso contrabando que los comerciantes cascarilleros pusieron en practica ante la imposibilidad de colocar el total de su producción en el banco estatal de rescate.

La restitución del comercio libre llego tarde. Cuando el gobierno de José Maria Linares (1858 - 1861), tomo conciencia de la inviabilidad de la política monopólica estatal, las exportaciones habían comenzado su descenso , a raíz de la competencia de la producción colombiana. Sin embargo, contrariamente a la idea generalizada de que el comercio de la cascarilla havia fenecido en 1865 – cuando la recuperación de la plata devolvió al Estado boliviano su “identidad” minera , las exportaciones de algunas provincias del norte de La Paz (Larecaja, Muñecas y Caupolican), en manos de comerciantes extranjeros y nacionales que incursionaron en el sistema de plantación de cascarilla (caso excepcional no solo dentro de Bolivia, sino de toda el área andina), alcanzo un gran auge que se prolongo hasta 1890, año en que la cascarilla de las colonias Holandesas e inglesas hizo desaparecer del mercado a la quina originaria de los Andes.

A partir de ese momento, los cascarilleros que ya habían incursiónalo en la explotación de la goma elástica volcaron sus capitales hacia el naciente comercio cauchero.

Orígenes de la economía gomera: siringueros y barracas, las bases económicas de un poder regional

En el periodo de 1906 – 1910 los principales productores de goma elástica, ex – cascarilleros que habiendo invertido sus pequeños capitales en una industria que perfilaba como rentable, exportaron 12.000 toneladas de caucho. Los índices mas altos re registraron en las aduanas del norte y noreste boliviano (Villa bella y Cobija - Bahía), seguidas por La Paz y las de Santa Cruz, Yacuiba, Abuná etc. Desde 1890 estas regiones habían sido las principales productoras de caucho en Bolivia, después de que los países capitalistas occidentales buscaron proveerse en nuestro continente de la Siphonian elástica, hevea o goma elástica, a raíz de la creciente industria del automóvil en Europa y Estados Unidos de Norte América.

Siendo la Amazonía boliviana la principal proveedora de caucho, las incursiones hacia la región, que habían empezado desde 1860, se volvieron masivas. Numerosos exploradores y contingentes de trabajadores se desplazaron hasta la inmensidad selvática, principalmente desde el norte de La Paz y de Santa Cruz de la Sierra, bajo el espejismo del “oro negro” y el “patrocinio” del Estado.

En 1878 había dictaminado la primera ley de concesiones de tierras en las márgenes de los ríos Ynambarí, Bani, Purus y Madre de Dio. La ley estableció la posesión con plenos derechos a los exploradores que con sus capitales adquiriesen terrenos ocupados por los “bárbaros”. Veinte años después, la carrera por la adjudicación de estradas gomeras (1 estrada = 150 árboles) sobrepasaban los limites del control estatal.

En la amazona, la adquisición de extensas zonas gomales, aglutinadas en las haciendas gomeras o barracas, consolido la características fundamentales de las sociedad oriental beniana, marcada por el régimen hacendatario gomero. Las transformaciones mas significativas en la región sucedieron en torno a tres procesos: la concentración de la propiedad territorial. La sugestión de los peones siringueros mediante el sistema de enganches y habilito, y la apertura de la barraca gomera que a sus ves funciono como un micro – mercado.

La hegemonía terrateniente llegó al el cenit con la dominación de la casa Suárez, cuyas propiedades abarcaban algo mas de 48.000 Km. cuadrados, albergando unas 20 mil estradas gomeras, bajo esta base territorial, acaparo mas del 60% de la producción gomera en la región, de igual manera pudo controlar el comercio internacional del caucho boliviano a través de sus agencias comerciales establecidas en Pará y en Manaos (Brasil) y sus oficinas de Londres y Nueva York, cerrando el circulo de importación – exportación.

Con variaciones en su relación a sus dimensiones, una hacienda gomera pudo albergar entre 30 y 300 trabajadores siringueros, una casa central de operaciones de talabartería, herrería, pequeñas fábricas de alcohol, una tienda o almacén con productos importados, un pequeño hato ganadero y unas pocas hectáreas de sembradíos de maíz, yuca, arroz, plátano para el consumo de los siringueros. Todo el proceso de extracción de goma se realizaba bajo el control de capataces, fiscales y administradores.

Exportaciones de goma: entre el estado y el mercado mundial

Después de la primera guerra mundial (1914 – 1918), la influencia de las potencias accidentales gravito fundamentalmente sobre las economías que habían comprometido sus capitales en las industrias extractivas, ya sean minerales o vegetales, cuyos productos tenias un destino básicamente transoceánico y que havia constituido a las 4 décadas siguientes a 1880 el principal punto de apoyo de la riqueza publica boliviana.

Desde 1895 las exportaciones de plata habían descendido considerablemente, razón por lo que los siguiente 20 años los gruesos de los ingresos por exportación vino del estaño y la goma elástica. En 1906. ambos rubros registraron el 80% de las exportaciones nacionales y fueron vistos por los gobernantes como los productos que salvarían al país de una complicación financiera. Entre 1906 y 1915 se disputaron el primer lugar en las exportaciones nacionales con un promedio anual de 15%, siendo la goma elástica la única materia prima de exportación no mineral sujeta a impuestos nacionales.

Desde 1901 a 1902 las exportaciones de goma elástica disminuyeron en un 50%, como consecuencia de la guerra del acre con el Brasil (1902 - 1903, los suministros para la guerra provinieron en su mayoría, de la aduana de Villa Bella), descenso que volvió a repetirse después de 1913.

Hasta 1912, nuestro principal comprador fue Inglaterra con un promedio anual de 1.410 toneladas, seguido de Alemania, Francia, Bélgica y Estados Unidos, Cuyas compras no eran mayor a 1000 toneladas.

Durante la primera guerra mundial, las cotizaciones del mercado Europeo, que en 1910 habían alcanzado su precio mas alto, bajaron considerablemente, ocasionando un resquebrajamiento en la industria gomera.

era. A ello se sumo, por un lado, el ingreso a la guerra de nuestro principal comprador desde 1913, Estados Unidos; y por otro, la gran competencia de las exportaciones provenientes de las plantaciones asiáticas (India, Ceilán, Java, Sumatra, Etc.), Si bien el consumo de la goma se restableció a fines de la guerra, los precios ofertados bajaron considerablemente. Las 5000 toneladas que Bolivia exportaba en 1913 no se volverían a repetir.

En conclusión, el noreste amazónico boliviano experimento, a finales del siglo XIX y los 30 años que siguieron la colonización, un gran comercio de goma elástica, y bien su inserción en la economía mundial promovió desplazamientos regionales, cambios demográficos y un proceso de conformación de localidades urbanas, el mismo no sirvió, sin embargo, al igual que otras experiencias nacionales, para cambiar básicamente la naturaleza de región proveedora de materia prima, cuyo fundamento era la economía extractiva.




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