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LA ÉPOCA DEL BIÓGRAFO

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junto con el cine "Princesa", el biógrafo París, era la principal sala para ver las películas mudas de esos tiempos, cuando un pianista subrayaba las escenas dramáticas. Fotografía Archivo Cinemateca Boliviana.

Susana Bonifaz Paz

En la ciudad de La Paz, el Biógrafo se incorporo al mundo del espectáculo a partir de los primeros meses de 1906, consistía en vistas cinematográficas reflejadas en pantallas. Empezaron a llegar paulatinamente a través de compañías de variedades que arrivaban a la ciudad, de procedencias distintas, para presentar un gran repertorio de actos. Los espectáculos de variedades, incluían desde cantantes hasta ilusionistas, y donde no podían faltar, ya para este año, las vistas cinematográficas. La novedad del acontecimiento movilizaba a la población entera que llenaba el coliseo de par en par.

Las primeras vistas cinematográficas se prestaron en el Teatro Municipal construido en el siglo pasado, el cual se constituyo para esta época, en el coliseo más importante de la ciudad, donde se exhibían toda clase de espectáculos.

Posteriormente surgieron los biógrafos propiamente dichos que, formando pequeñas empresas con la maquinaria necesaria, recorrían las ciudades presentando sus nuevas vistas cinematográficas. Ya para junio de 1906, se dirigía desde Antofagasta a La Paz, el biógrafo “Iris”. Sus presentaciones tuvieron gran éxito en la ciudad, su función de gala presento un variado espectáculo: se mostraron imágenes de la guerra ruso-japonesa, de Don Quijote de la Mancha y con gran acogida se mostraron imágenes de todos los ilustres personajes de Bolivia. Las imágenes del presidente de la republica Ismael Montes y del General José Manuel Pando, fueron recibidas con gran entusiasmo y estrepitosos aplausos, reclamando el publico una segunda exhibición del retrato del General Pando. Se presentaron también imágenes del general Montes en sus distintos viajes presidenciales a Buenos Aires y Chile.

Las carteleras, anunciaban el arribo de distintos biógrafos; como el biógrafo “Paris”, de propiedad del Señor José Casajuana, el cual se dijo que traía muy buena referencias de la prensa del exterior. Se hablaba de una gran nitidez en la presentación de sus imágenes y de una insignificante oscilación en las mismas, porque las primeras maquinas cinematográficas funcionaron a manija. Las funciones del biógrafo, “Paris” se coparon completamente.

Paulatinamente la cinematografía se incorporaba a la vida cotidiana como uno de los espectáculos mas esperados por la población. El biógrafo “Edison”, presento sus carteleras en el American Club Housen. La prensa anuncio que seria uno los más perfeccionados que llegaría a La Paz, con un poderoso motor movido a fuerza eléctrica, y que por lo tanto, se trataba de un aparato único en Sud América.

El biógrafo, que se presento al mundo inicialmente con imágenes mudas, se vio imaginativamente complementado por la adaptación de interpretaciones musicales artísticas, las cuales a través de instrumentos o voces cantadas, acompañaban a las vistas, brindándoles animación y más realidad. Así el biógrafo “Kimena” de la empresa Ven Murgía y Compañía, atrajo gran cantidad de público con la incorporación de los cantares musicales del maestro Francisco J. Molina y su hijo.

El biógrafo “Quiroz” por su parte, llamo la atención de la población anunciando que incluiría en sus funciones algunas vistas a colores. La técnica utilizada en la época, consistía básicamente en dar ciertos tonos de colores, generalmente opacos, a las acciones. Así por ejemplo, las guerras se reflejaban a través de un rojo opaco, el amor podía ser interpretado con colores más claros como el azul.

Para fines de la primera década del siglo XX, se construyo en la calle comercio, el majestuoso edificio del Teatro Princesa de propiedad de la empresa teatral y cinematográfica Gabriel Camarasa, donde se exhibían espectáculos tanto de variedad teatral como cinematográfica. El material presentado por el biógrafo, era suministrado por compañías extranjeras de los Estado Unidos y Europa, ofreciendo al público un total de 1000 localidades: 500 lunetas y 500 galerías. Las funciones diarias se regularizaron totalmente y por primera vez se presentaron espectáculos vespertinos.

Es en este momento, a partir de su establecimiento permanente, que nace la vida activa y regular del biógrafo, convirtiéndose en un espectáculo más de la vida diaria. La población acude a sus funciones, y la novedad rápidamente se convierte en cotidianidad.




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