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Pero antes de que el Libertador accediera al pedido de Buenos Aires, los argentinos a través de Arenales habían ejercido violencia para que Tarija envíe diputados a ese país. Lo que se evidencia por la carta que el Mariscal Sucre dirigió desde La Paz al General O’Connor, cuyo texto es el siguiente: “Ejército Libertador, Cuartel General en La Paz, a 19 de septiembre de 1825. al señor Coronel Francisco B. O’Connor Sr. Coronel. S.E. el libertador ha sido instruido pro la carta que V.S. me acompaña de Tarija de la violencia que ha usado el Sr. General Arenales para obligar a esa Provincia a mandar Diputados a la Sala de representantes de Salta, sin esperar la decisión que esta pendiente sobre los asuntos de Tarija. Tal conducta parece un poco atropellada comparada con la moderación que nosotros observamos cuando esa Provincia clamaba, rogaba y suplicaba porque se le admitieran Diputados en la Asamblea de Chuquisaca; sobre lo cual nada se delibero, por seguir siempre la circunspección que guía nuestros principios. El Libertador desea tener originales de los documentos en que consten las órdenes que ha dado el Sr. General Arenales sobre la elección de tales Diputados; y V.S. los hará recoger tanto del Gobernador como del cabildo y me los remitirá.

El Sr. Presidente de Potosí me escribe que han llegado allí dos de esos Diputados…los cuales, en lugar de ir a Salta, se ha venid a Potosí, a esperar allí al Libertador para protestarle la violencia que ha usado con ellos el Sr. General Arenales. Como mañana marchamos para Potosí, sabremos a punto fijo lo que haya sobre el particular. Dios guarde a V.S.A.J. de Sucre”

Pese a la determinación del Libertador Simón Bolívar y que, aparentemente, el primer conflicto diplomático de las nuevas republicas americanas había sido resuelto, el espíritu bolivianista de los tarijeños no se doblego y el pueblo se levanto el 26 de agosto de 1826, desterró al gobernador argentino Gordaliza, restituyo a Trigo y nombro Diputados al Congreso de Chuquisaca.

Sucre recurrió nuevamente a su viejo compañero de lucha Francisco Burdett O’Connor y le dijo: “He ahí una novedad muy desagradable para mí, por ser en directa oposición a lo dispuesto por el Libertador, además que estos pronunciamientos no suenan bien en países recientemente liberados. A fin de que semejantes desordenes no se extiendan a las provincias limítrofes de Chichas y Cinti, importa que usted Coronel, que ha recorrido y reconocido todas esas fronteras, se marche inmediatamente a situarse en algún punto dominante que elija, para poder vigilar sobre la tranquilidad política, en cuanto a fuerzas, no hay mas caballería que la de mi escolta, un escuadrón que ha levantado el Coronel Molina y que manda un recomendado Raña. De infantería llévese usted doscientos hombres del batallón Bogota, que se los entregara Galindo a su paso por Potosí” (O’Connor, 1895).

O’Connor fue el ejecutor de la decisión de Sucre de consolidar, en forma definitiva, la incorporación de Tarija a la “Hija Predilecta del Libertador”, lo que motivó un sentimiento generalizado de gratitud hacia el vencedor de Ayacucho, el que tuvo una significativa exteriorización a través del mensaje que dirigieron las autoridades al Congreso Constituyente, el 16 noviembre de 1826, que dice:

“El soberano Congreso ha dado una prueba nada equivoca de que constantemente busca la tranquilidad y felicidad de los pueblos que representa, eligiendo en el plausible día 28 de octubre de S.E. al gran mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre por Presidente Constitucional de la Republica. Con esta grata y acertada sanción, ha consolidado el orden interior de ella; y sus émulos o enemigos no osaran jamás atentarla, antes bien, deprimiendo sus anarquías sugestionadas, aprenderán a respetar el derecho de la Nación terrible y muy majestuosa por hallarse presidida por su guerrero Libertador que la sostiene y protegerá de cualquier invasión exterior o interior. Los tarijeños nos hemos mutuamente felicitado y eternizaremos el gran día del 28 de octubre, porque ciertamente en él se ha cimentado la conservación y gloria del pueblo boliviano; su digno Presidente nos enseñara a ser libres; así no abusaremos de nuestra libertad; viviremos unidos y la posteridad levantara excelsas pirámides que recuerden el heroísmo y benéfica influencia del invencible Gran Mariscal de Ayacucho. En todo este departamento se ha verificado la elección del Excmo. Sr. Presidente y mandado su reconocimiento; los que se comunica en contestación a la nota de 28 de octubre ultimo. Dios guarde a V.S. (Fdo) Bernardo Trigo, José Hevia y Vaca, Secretario interino”.

La determinación del Gran Mariscal de Ayacucho en torno a la denominada “Cuestión de Tarija” perduro en el tiempo y consolido la nacionalidad, no obstante las insistentes reclamaciones diplomáticas del gobierno de Buenos Aires. Cabe recordar que fue uno de los motivos que adujo Juan Manuel de Rosas para declarar en 1837, la guerra a la Confederación, conflicto que concluyo con las victorias bolivianas de Iruya y Montenegro, bajo la conducción del Mariscal Otto Felipe Braun.




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