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LA PSICOLOGIA DEL ESPAÑOL Y SU LEGADO EN EL HOMBRE DEL ORIENTE BOLIVIANO

Una aproximación a Orígenes del Estado Republicano Colonial
Por: Esther Rosse Marie Caballero Vega
(Maestrante Ed. Sociocomunitaria productiva, Santa Cruz, Bolivia, 2012)

Introducción

Desde una particular perspectiva de aproximación a “Orígenes del Estado Republicano Colonial, un aporte desde la historia del oriente boliviano”, de Emilio Hurtado Guzmán (2010) podríamos reflexionar acerca de la lectura de la psicología del español en el siglo XVI, como base de la futura estructura regional del Estado boliviano republicano (1825 – 2009).

El estudio de Hurtado abarca diez capítulos que buscan la interpretación de los orígenes del Estado, con la caracterización de su población conformada por indígenas, españoles y la mezcla de estos: mestizos. El primer capítulo se refiere a La fundación de Santa Cruz de la Sierra; el segundo, Encomiendas y comercio de indígenas; el capítulo tres abarca El mundo de los chiquitanos; el capítulo cuatro, La evangelización de los chiquitanos; el quinto, Cultura de los pueblos de Moxos; el sexto, La conquista de Moxos; el séptimo, La nación guaraní chiriguana; el capítulo octavo enfoca La guerra chiriguana contra los karai; el noveno habla de los Últimos años de la colonia, y el décimo capítulo se circunscribe a La Guerra de la Independencia.
A continuación, trataremos de acercarnos al análisis de las características del conquistador español y la colonización del hombre en el oriente boliviano. Finalmente, presentaremos una especie de síntesis a manera de conclusiones.

Los orígenes de la población:

Cómo los españoles formaron al ciudadano cruceño del Estado republicano '''
Una serie de características conductuales poseían los varones que llegaron a poblar las tierras de lo que ahora se conoce como tierras bajas del Oriente boliviano. Empezaremos por decir que a principios de 1526, 34 años después de que Cristóbal Colón pisara tierra firme en la isla de Guanahani (probablemente en Cuba), una expedición comandada por Sebastián Gaboto, ingresó al continente por el río Paraná, aliándose con los timbus para luego enfrentar a los temibles agaces. Los guaraníes enterados de esta hazaña ‘se aproximaron hacia ellos (los españoles), los cuales ya se encontraban cerca del rio Paraguay, y les ofrecieron los frutos de su territorio’ (2010: 11). Nótese que en este momento los españoles demostraron mayor interés en las joyas de plata que llevaban sus anfitriones, antes que en los alimentos que estos les ofrecían. Con el pasar del tiempo, los indígenas, que, al parecer desconocían el sentimiento de codicia por la plata o el oro, pues para ellos no significaba otra cosa que ornamentos, empezaron a desconfiar de los españoles al verlos demasiado interesados en conocer la procedencia de las joyas e insistir en su búsqueda. He ahí supuestamente el origen del mítico Gran Paititi, y paralelamente, el primer parámetro esencial del hombre español legado al futuro hombre boliviano: la codicia. Si bien los indígenas buscaban aliarse por algún interés de potenciarse con el uso de la pólvora o herramientas de hierro, no es un sentimiento equiparable a lo que implica la codicia.

En esas circunstancias, y después de 10 años, los españoles fundaron Buenos Aires (1536), dejando entrever ‘la ambición como su peor debilidad’ (2010: 14). El sentimiento de desconfianza fue también inspirado por los españoles, pues les ofrecieron a los colonizadores sus frutos, e inclusive a sus hijas como esposas para fortalecer la alianza, lo cual denota que los indígenas eran y estaban habituados a sentir confianza. Sin embargo, esta forma de ser de los indígenas fue modificada probablemente por el conocimiento que adquirieron los queratis del modo de ser de los españoles’ (2010: 13), a quienes llegaron a atacar y robar cuando estos salían por los alrededores de la ciudad. Meses más tarde Irala y sus hombres penetran en el territorio del noroeste y fundan Asunción, guiados por el ansia de ‘crecer como colonia y el sueño de enriquecimiento personal’ (2010: 15), además de acercarse al Perú (que ya había sido descubierto en 1932, pero aun no se había descubierto Potosí).
En esta etapa los españoles enseñaron una nueva inconducta: el maltrato y abuso a las mujeres guaraníes (2010: 17), con quienes tuvieron hijos, pero prácticamente las tenían peor que a esclavas.

En 1553, Irala designó a Ñuflo de Chavez ‘para fundar una ciudad en la región de Los Xarayes, que debía ser un punto intermedio de apoyo para ir al descubrimiento y conquista de Sierra de Plata, pero Chávez desobedeció y siguió sus propios planes , ingresando a la Chiquitania. A estas alturas los conquistadores habían hecho hábito de la explotación de la fuerza de trabajo indígena (2010: 22), a pesar de que el gobernador de Asunción, Cabeza de Vaca, trataba de imponer reformas a favor de hacer respetar los derechos de los indígenas. Obviamente, la antipatía, ‘sed de poder, la mentalidad señorial que les impulsaba a vivir a costa del trabajo servil nativo’ se habían impuesto ante Cabeza de Vaca quien fue derrocado (2010: 20).

Chávez fundó la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en 1561, 31 años después de la muerte de Atahualpa en Cajamarca, Perú. En este punto, el rey de España se percató de que las tierras bajas serían centros de irradiación colonial, y que su aporte consistiría en la producción agrícola, no mineral, por lo que decidió que estos tributaran bajo el sistema de Encomiendas.

Pero, los españoles que poblaron Santa Cruz, no veían con agrado la administración del trabajo agrícola, sino, más fácil y productivo les resultaba la caza y tráfico de indígenas hacia las tierras altas del Potosí y Charcas.
Los españoles ‘durante la travesía por varios territorios indígenas atacan y vencen a los nativos desprevenidos, con todo lo que esto implica: violaciones, aprisionamientos, torturas’ (2010: 24). Estas actitudes hicieron que varias naciones indígenas se aliaran con los chiquitanos y hostilizaran a los conquistadores, pues vieron en estos a individuos extremadamente explotadores, que en lugar de adoptar a los prisioneros, como hacían los indígenas, como parte del grupo, los torturaban y explotaban hasta matarlos. Ahí comprendieron la esencia del ser conquistador y colonizador español, muy diferente de la esencia nativa. Ambiciosos, desesperados tras del oro y plata, oportunistas, invasores, en suma: irracionales (2010: 24).

En estas circunstancias se desarrollan los mestizos de Santa Cruz de la futura Bolivia republicana, luciendo su rostro blancoide, intentando ocultar y negar su origen indígena materno, pero resaltando su origen español y mentalidad señorial paternos. Recordemos que cuando se fundó Santa Cruz, llegaron 90 soldados varones españoles, pero ninguna dama, por lo que estos tuvieron que procrear a la futura población cruceña con las indígenas del lugar. ‘De esta forma no hubo forma de mantener la pureza de la sangre hispana entre los ahora cruceños’ (2010: 29). Los cruceños mestizos o criollos ‘fueron criados y apartados de sus madres, así no aprendieron a sentir aprecio por su cultura e identidad materna’ (2010: 29). Sin embargo, aunque desde la creación del estado Plurinacional, se percibe una fuerte tendencia por rescatar lo propio, lo auténtico originario en cultura y costumbres, no se abandona la arrogancia de ser cruceño, como lo describió la Oviedo “Los cruceños somos altos, blancos y hablamos ingléj” , destacando la apariencia blancoide en detrimento de la apariencia física indígena, y la mentalidad colonizada, además de la alienación en el proceso globalizante del imperio lingüístico europeo: Hablar inglés, lengua extranjera, es la antítesis y signo de superioridad entre hablar solo el castellano y/o una lengua nativa.

Al respecto, Hurtado señala:
Es obvio que los primeros años de la colonia cruceña se dio un alto nivel de ilegitimidad, puesto que los españoles tuvieron hijos con varias de sus criadas indígenas sin contraer matrimonio. Estos hijos ilegítimos, mestizos, fueron los herederos de las encomiendas (2010: 42).

Pero, esta verdad de más de 400 años (desde finales del siglo XVI hasta principios del siglo XXI) equivale a una ofensa en la mentalidad republicana, mentalidad que, a pesar de los discursos de la contemporaneidad o modernidad, y la transformación del estado republicano en Estado Plurinacional mediante la promulgación de la Nueva Constitución en 2009, persiste.

Otro parámetro fundamental heredado al ser cruceño, se revela en el actuar casi obsceno de los colonizadores dentro de la ilegalidad: ‘(…) había muchos aspectos fuera de la ley, principalmente los excesivos maltratos físicos (2010: 30), los habitantes tenían implícitamente una especie de licencia para “atacar las aldeas de los indígenas, matar, robar y capturarlos para venderlos o someterlos como encomendados en sus plantaciones” . Según Krekeler, 1992, Los cruceños tenían el control total sobre cada aspecto de la vida de sus yanaconas y de su descendencia, a quienes podían explotar y castigar hasta hacerlos desfallecer y morir (2010: 41). Es así como se fomentaba el gusto por la pereza y la obtención de dinero fácil: ‘Con la explotación de sus encomendados, o con la venta (ilícita) de estos, los cruceños ganaban mas después de todo, sin tantos sacrificios como hubiera resultado el convertirse en la colonia abastecedora de productos agrícolas y ganaderos de La Plata y Potosí (2010: 45).

Los chiquitanos, los moxeños y los chiriguanos

Antes de la Colonia, en el territorio de la Chiquitania existía una diversidad de grupos con similares características aunque con diversos dialectos. Las familias chiquitanas trabajaban ayudándose mutuamente, cultivaban, cazaban y recolectaban miel. Conocían el comportamiento de los animales silvestres t practicaban un gran respeto por el equilibrio de la naturaleza, tenían sus propias creencias religiosas, pues pedían permiso a los dueños del bosque, del agua, etc., para tomar uno de sus seres y cubrir sus necesidades de alimentación. Ser un cazador era de gran prestigio en esta tribu, pues significaba tener habilidad para hacerse cargo de una nueva familia. Los niños eran educados por los padres a través del ejemplo. Las mujeres desarrollaban un tipo de trabajo acorde a sus capacidades, no obstante el hombre siempre ayudaba a la esposa en todos los quehaceres.
‘Las guerras interétnicas no traían consigo las cruentas consecuencias de la explotación de prisioneros esclavos’ (2010: 50). Al extremo de demostrar un comportamiento solidario, pues ‘los prisioneros de guerra eran integrados a la comunidad casándolos con las hijas jóvenes’ (2010:50). Ellos creían en tener el alma sana antes que su organismo.
Después de la llegada de los españoles, conocieron una serie conductas, como la hipocresía, pues veían a estos hacerse amigos para luego traicionarlos y cazarlos. Asimismo, conocieron dos principales enfermedades: la gripe y la viruela traída por los colonizadores. Probablemente, esta fue una de las principales razones por la que los chiquitanos se dejaron conquistar por los jesuitas pues no tenían las curas para las enfermedades mencionadas, mientras que los sacerdotes sí las tenían. Aprendieron en las reducciones varios oficios que los preparó para el futuro: carpintería, herrería, tejeduría, música, etc.

Por su parte, los moxos al contrario de los chiquitanos, no eran nómadas, se establecieron en lugares altos y cultivaban las chacras. Los varones cazaban o pescaban, mientras las mujeres cocinaban, tejían o fabricaban esteras. Los niños aprendían desde los cuatro años a utilizar el remo y a cultivar la tierra y las niñas acompañaban a sus madres.

Al igual que los chiquitanos, cada pueblo tenía una divinidad como dueño del territorio. Veneraban a sus dioses en el bebedero, danzaban y ayunaban. Escaseaban las guerras pero igualmente trataban con respecto a sus prisioneros, que casi no los había. Había honor en sus batallas (2010:74). Con la llegada de los españoles las guerras se agudizaron, y se hicieron más sangrientas. Los moxos se unieron a ellos por el interés de obtener herramientas de hierro para vencer a sus enemigos, pero al igual que con los chiquitanos, los colonizadores se mostraron embusteros, pues abusaron de su confianza para cazar esclavos y llevarlos a Santa Cruz.

Al igual que los chiquitanos, los moxos fueron conquistados por los jesuitas y también adquirieron oficios, pero a diferencia de que la ganadería se convirtió en la actividad de primer orden. Adquirieron también la disciplina del trabajo, laboralmente y la disciplina cristiana, que facilitó su adaptación a un sistema cruel de supervivencia colonial.

Los chiriguanos, por su parte, los más feroces guerreros, eran excelentes agricultores, eran una nación superior con alta cultura material. Políticamente no contaban con un poder de decisión central, es decir, si el líder era apresado o muerto en batalla, inmediatamente otro lo sustituía y así evitaban ser presa fácil de los colonizadores.
Su sistema económico era el sistema comunal, donde la comunidad convocaba a asambleas solo para casos importantes, y se gobernaban con la razón no con la imposición, es decir, la explicación antes de la prohibición. En la religión, todos los seres tienen sus dueños y había que pedirles permiso para tomar lo estrictamente necesario. Los niños eran educados en libertad. El varón cazaba, la mujer decoraba o hacía vasijas.
Respecto a la antropofagia, se dice que los chiriguanos tomaban lo bueno de un ser superior a través de ingerir su cuerpo, nunca comían seres inferiores, como los españoles que estaban plagados de vicios, pues los chiriguanos recibían castigos de sus divinidades.
Fueron los más feroces y valientes habitantes del oriente, difíciles de ser cristianizados por los jesuitas, no obstante fueron reducidos en varias oportunidades; sin embargo, las imprudencias y excesos de los colonizadores provocaron que los chiriguanos rebeldes, mataran a los españoles, destruyeran la iglesia y expulsaran a los jesuitas.

Finalmente, los españoles, colaborados por soldados desde la nueva Vallegrande, lograron su objetivo de sojuzgar y convertir a los indígenas, aunque durante mucho tiempo, los focos de rebeldes se mantuvieron (2010:109).

Conclusiones

Los pobladores de las tierras bajas, sean estos nómadas o sedentarios, durante la época precolombina sentían respeto por la naturaleza, tenían el castigo proveniente de las divinidades si cometían algún exceso. Se enfrentaban en guerras solo en caso de incursiones o avasallamiento a su territorio por parte de algún grupo étnico, y sin embargo, respetaban a los prisioneros tomados en sendas batallas y trataban de incorporarlos a su comunidad, evitando sumar enemigos. Desconocían inconductas como la codicia, la mentira, el engaño, la explotación, el abuso, desconocían las enfermedades como la viruela o la gripe, curaban primero su alma para restablecer su organismo, pues creían que la enfermedad era un castigo divino, como consecuencia de algún exceso en la caza o pesca o en la agricultura. Se sabe que actualmente continúan con esos, que al parecer no han sido contaminados por el funesto periodo colonial.
Los primeros mestizos cruceños, herederos de la sangre española, con todas sus implicancias, no estaban acostumbrados al trabajo, despreciaban su origen indígena materno y exaltaban su procedencia europea, denigrando su origen étnico por una actitud señorial de explotación y abuso, desprecio por la vida de los encomendados, a quienes consideraban inferiores en raza y esencia. Los mestizos cruceños, herederos de la soberbia racista, encontraban gusto por el tráfico de vidas humanas, la explotación y el abuso a las mujeres indígenas, a quienes la quemaban por celos o malhumor. Ellas, eran tratadas de manera infrahumana por sus esposos y a veces se sentían obligadas a suicidarse para escapar de semejante estilo de vida. Estos fueron los pobladores del estado-nación republicano monocultural y monolingüe, que empezó cuya vida independiente comenzó en 1825 y terminó oficialmente en 2009, con el nacimiento del nuevo Estado plurinacional, que reconoce la existencia de 36 naciones en igual derecho, con sus respectivas lenguas, espiritualidades y territorio propio.
Ahora, se vive una nueva era que empezó a escribirse en la primera década de este siglo veintiuno. Es una lucha latente, porque los parámetros de comportamiento de la colonia perviven hasta la actualidad y será otra historia la que cuente el devenir del nuevo Estado Plurinacional de Bolivia.

BIBLIOGRAFÍA
Hurtado Guzmán, Emilio.
2010

Orígenes Del Estado Republicano Colonial, Un
Aporte Desde La Historia Del Oriente Boliviano



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