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LA SUMISIÓN DEL INDIO

Volver a: La cuestión agraria en el siglo XIX

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Hacienda Cotaña en las proximidades del Illimani.

Ya mencionaremos que entre 1833 y 1863 se vivió una situación de tranquilidad aparente. Si bien el ataque del Estado contra la propiedad comuna no tuvo las características evidenciadas a partir de la administración melgarejista, esto no significa que la situación en las áreas rurales fuese de paz y armonía. Los abusos de los corregidores, los hacendados que invadían las tierras comunales utilizando a sus colonos como “ejército feudal” y las exacciones a las que eran sometidos, hizo de los comunarios expertos litigantes; pero en caso de no prosperar sus demandas legales, la acción violenta no se dejaba esperar, tal como lo demuestran estudios recientes. Y es que el tributo y la usurpación de tierras no era la única forma de agresión contra comunarios y yanaconas, ya que permanentemente estaban asediados y sometidos a servicios personales impuestos por la trilogía Estado-Iglesia-Ejército.

De los innumerables levantamientos indígenas que se llevaron a cabo durante el siglo XIX, indudablemente los más sobresalientes estuvieron representados por la ya citada participación de los indios comunarios tanto en el derrocamiento de Melgarejo como en el triunfo de los liberales contra los conservadores. El siglo XX seria testigo de nuevos alzamientos, el último de los cuales termino en el movimiento popular más grande de nuestra historia: la revolución de 1952. La activa participación indígena en la vida política del país se puso de manifiesto en el apoyo o rechazo a los sucesivos gobiernos. El apoyo a los belcista y el rechazo a los ballivianistas, la adhesión a Morales y la persecución a Melgarejo, el odio a Montes y el aprecio a Villarroel, son ejemplos que demuestran la falsedad del mito del indio pasivo y sumiso.

En la tradición andina, la unicidad tierra-hombre, expresada en la relación tierra-comunidad, simboliza un proyecto social y político permanente que se extiende desde el Cerco de La Paz en 1781 hasta la elección de un Vicepresidente aymara en 1993. A 500 años de las primeras especulaciones sobre la “irracionalidad” de los indios, a 100 años de ser calificados como “menores de edad” y a 50 de no poder votar debido a su “analfabetismo”, las imágenes que comienzan a quedarse en nuestras retinas parecen abrir un nuevo capitulo de nuestra historia.




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