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MÉTODOS PARA LA EVANGELIZACIÓN

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virgen Del Cerro Potosí, museo de la casa de la moneda










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Iglesia de tiwanaku vista por André Bresson. Quien comentó sobre la existencia de ídolos andinos en su portada. Dibujo de Henry Llanos.

Los métodos se hallaban marcados por los diferentes carismas, estilos y matices de las distintas congregaciones religiosas, encargadas de la evangelización. De una u otra forma todas las congregaciones siguieron el sistema de las Reducciones (pueblos de indios), facilitaban la inserción en la cultura colonial y buscaban poner a salvo a los indígenas de la ambición de los encomenderos. Sin embargo, en el trasfondo de todos los métodos de evangelización se halla presente el de la “tabula rasa”, es decir, el que consideraba que se debía borrar todo lo que hallaba en la religiosidad de los indígenas por ser idolátrico y, a partir de eso, comenzar el proceso evangelizador.

Cabe destacar que, en las Actas de los Capítulos provinciales del siglo XVI, los agustinos defendieron los derechos de la población nativa y señalaron la importancia del aprendizaje de sus idiomas. Sin embargo, dado el etnocentrismo de la época ano fue superada la interpretación negativa sobre las culturas nativas. Por otra parte, es evidente, la influencia del pensamiento de San Agustines todos los catecismos de la primera mitad del siglo XVI.

En general, los misioneros iban de pueblo en pueblo, bautizaban a los nativos en su lengua o por intérpretes. Por tanto, mas que evangelización se realizaba una cristianización masiva.

El primer Concilio Limense (1551) trato de sistematizar los métodos de evangelización y para ello separo a los indígenas y a los españoles. Se dieron las primeras normas oficiales sobre la metodología a seguir. Este Concilio mando publicar una Cartilla en lengua quechua, en la que se buscaba unificar los diferentes métodos empleados en la evangelización y para ello se daban algunas normas y se escribían algunas oraciones. Además, se ordeno se destruyan todos los ídolos y se ponga una cruz como signos de la presencia cristiana.

Los jesuitas, que llegaron posteriormente lograron perfilar un método diferente que aspiraba incorporar al proyecto evangelizador los sistemas de organización y producción indígena, evangelizar sin mediación de las armas y sin la intromisión del comercio o la explotación económica.
El tercer Concilio Limense (1582-83) , convocado por Santo Toribio de Mogrovejo, Arzobispo de Lima, fue el mas importante de los realizados en tierras americanas. Definió de modo jurídico y sistemático lo que seria en el futuro la Iglesia en el Perú. Trató el problema fundamental: la evangelización de los indígenas y de las demás personas que tuvieron mayor necesidad de instrucción religiosa y atención pastoral; la defensa y protección de los indios, proclamando sus derechos humanos y sociales. Los padres conciliares pidieron a las autoridades que repriman los abusos para que todos “traten a los indio son como esclavos sino como hombres libres y vasallos de la Majestad Real”. Del mismo modo, mandaron a los ministros eclesiásticos, recordándoles que “son pastores y no carniceros, y que como a hijos los han de sustentar y abrigar en el seno de la caridad cristiana”.
El siglo XVI marca la pauta de la acción misionera de la Iglesia y desde los primeros momentos se percibe, al interior mismo de ella, la presencia de figuras proféticas que dan testimonio de amor cristiano y denuncian el hecho de que la conquista se había apoderado de la cruz. En esta línea de denuncia de las injusticias y de lucha a favor de los indígenas destaca en la Audiencia de Charcas Fr. Domingo de Santo Tomás, primer obispo efectivo de Charcas, sevillano , que llego a tierras peruanas en 1539, evangelizando en las regiones de Chicana, Huayllas, Conchudos, Chanca y Chincha. Domingo de Santo Tomás fue, junto a Bartolomé de Las Casas, Juan del Valle, Antonio de Valdivieso y otros obispos del siglo XVI, uno de los que conformaron lo que E. Dussel ha llamado “la gesta episcopal olvidada” en América Latina. Etapa que se caracteriza por la lucha que en la defensa de los indígenas realizaron un grupo de obispos latinoamericanos entre los años 1544-1568.
Bartolomé de Las Casas y Domingo de Santo Tomás desempeñaron un papel protagónico en la lucha contra la perpetuidad de las encomiendas. Alrededor de 1560, dirigieron un Memorial al rey y como representantes de los naturales del Perú, ofrecieron a la corona un pago en oro y plata “cien mil ducado más que la oferta de Ribera” para impedir la venta de la perpetuidad de las encomiendas del Perú de esta manera, buscaron que el rey prestase atención a esa problemática y el apoyo para esta lucha del arzobispo Loayza, de otros religiosos y de autoridades civiles.

Domingo de Santo Tomás se opuso también a que los indígenas pagasen diezmos “mandar que por cincuenta o sesenta años no diesen esto naturales ningún diezmo, pues los prelados y beneficiados tienen suficiente sustentación y todo lo que los indios dan así a V.M. como a sus encomenderos es por respeto a la doctrina y administración de los sacramentos”. Su preocupación por los indígenas le llevo a escribir dos libros: “Lexicon o Vocabulario de la lengua general del Perú” y “Gramática o Arte de la lengua general de los indios del Reino del Perú”.




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