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PRIMER GRITO LIBERTARIO EN AMÉRICA
MUERTE DE DON JOSÉ ALONSO DE IBAÑEZ

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Nacimiento

Por el rigor del clima frigido de Potosí, se trasladó a Tarapaya, para dar a luz la señora Maria Ana de Mendoza en compañía de su esposo don Francisco de Ibáñez, ambos de Extremadura (España). Allí, en ese apacible pueblecito para alegría del hogar nació un niño y llevado al curato de la Parroquia, en la pila bautismal, tomó el el nombre de José Alonso. La partida bautismal de este niño ha desaparecido, debido a que la laguna de San Ildefonso reventó el 1626 de marzo de 1626, cuyas aguas arrasaron a la cuidad antigua de Potosí y al pueblo de Tarapaya, haciendo desaparecer los archivos de la Parroquia.

Educación

José Alonso de Ibáñez cursó estudios primarios bajo el techo del hogar paterno, dando muestras de singular talento y marcada precocidad,por lo que sus padres decidieron enviarlo a España a seguir sus estudios de humanidades en salamanca, con cuyo bagaje de conocimientos más tarde se presentaría al servicio de la libertad.

De regreso de España y para completar su educación en la carrera de las armas, a la que tenía mucha afición desde su infancia, Dotado de gran agilidad y fuerza, pronto se convirtió en un excelente espadachín, figurando entre los mejores de la Villa.

Dos Bandos: Vascongados y Vicuñas

En el año de 1552, siendo Virrey don Francisco de Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache, hubo una guerra civil entre los naturales de las provincias Vascongadas de España contra sus connacionales nacidos en Castilla, Galicia, Cataluña, Andalucia y Extremadura. Así se organizaron dos bancos, el de los Vascongadas, cuyo distintivo era un pañuelo blanco a modo de toquilla en el sombrero. Los partidarios de este bando consiguieron asegurar casi todos los empleos públicos, despotizando a los naturales del País.

El bando de los Vicuñas, cuya divisa era un sombrero de lana de vicuña con una cinta nacarada, era el bando netamente americano y legítimamente criollo. Desde el monte que se inició la lucha, los criollos simpatizaron con los Vicuñas y se alistaron en sus filas.

Casamiento

Después de una de las sangrientas escenas, José Alonso de Ibáñez se retiró a Ulti, finca de don Calixto, de cuya extraordinaria belleza quedó enamorado y la pidió por esposa. El padre de la bella Leonor aceptó el matrimonio y se llevó a cabo con grandes manifestaciones de alegría y afecto por la joven pareja.

Posesión del corregidor

Don Rafael Ortiz de Sotomayor, Comendador de San Juan y Caballero de la Orden de Santiago, fue nombrado Corregidor de la Villa, para cuya posesión, como era costumbre, se prepararon grandes diversiones, entre ellas la entrada a la plaza. Apareció don Alonso de Ibáñez, capitaneando a la cuadrilla de los Vicuñas, llevaba pendiente en el brazo una lanza y un escudo en el cual estaba pintada una espada, ensangrentada la punta y una inscripción que decía: “POR LA LIBERTAD SE DERRAMA”. Esto era un desafío a los españoles.

Los Vascongados determinaron de una vez ganar o perder y para eso desafiaron a los Vicuñas.

Llegaron con armas y caballos, los comisionados y se pusieron en persecución de sus enemigos. Ambos bandos en la plaza de Huayna entablaron una horrenda batalla, donde se peleó con arma blanca por lo reducido del terreno.

El precio de las cabezas de los Vicuñas

El corregidor Ortíz de Sotomayor, sabedor del triunfo de los Vicuñas, ardió en ira y puso precio a la cabeza de éstos, hasta quinientos pesos por cada una.

Anoticiado de esto, Alonso de Ibañez salió de Ultimo, ingresando de noche a la ciudad de Potosí;acampó en Munaypata para atacar, a los Vascongados, al amanecer del día siguiente. Imformado el corregidor sobre estos acontecimientos, llamó al capitán Oyanume, reunió a toda su gente que llegó a sumar aproximadamente a ocho mil hombres. Rodearon a los Vicuñas que dormían tranquilamente en su campamento y lanzándose sobre ellos con sorpresa, hicieron una gran carnicería. Cayeron prisioneros: José Alonso de Ibánez, Antonio Zapata?, Gonzalo de Mena, Mendo y el Alfébrez Flores.

Una vez presos los valientes Vicuñas, procedieron las auroridades a dictar la sentencia. El delito era:"POR HABER ALUCINADO A LOS INCAUTOS, OFRECIENDOLES LA EMANCIPACION DE ESTAS COLONIAS" y fue leída por el Justicia Mayor de la Villa Imperial de Potosí, Lic. Pedro de Ibarra.

Muerte de don José Alonso de Ibáñez

Quince minutos después de la lectura de la sentencia: Alonso de Ibáñez, Antonio Zapata, Jorge Moreno y Gonzalo de Mena, fueron conducidos por la guardia del Corregidor a la plaza del Gato, donde colocaron los patíbulos para los que dieron el primer grito de la libertad y cuyas cabezas, unos instantes más, tendrían que ser separadas de sus cuerpos.

La plaza del Gato llenaba enorme gentío...por el rostro de algunas mujeres rodaban lágrimas de consternación, quienes con voz trémula rezaban por estas almas de un santo ideal... las batutas golpearon el cuero de los tambores,un fraile dominico hilvanó oraciones a Cristo y les dijo a los sentenciados, quedamente, consoladoras palabras en el postrer y supremo momento... las campanas repicaron dos toques que fuertemente vibraron en el cuerpo de bronce. Marcó las dos de la tarde del 15 de mayo de 1617. Alonso de Ibáñez, Serenamente, subió al cadalso, su paso fue firme, contempló al verdugo, vestido de negro que empuñaba un hacha, el filo acero que hasta entoces habían utilisado para voltear árboles...mas, ahora servirían para callar la voz de los profetas.


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