WikiEscuela » Resistencia A La Conquista Española



RESISTENCIA A LA CONQUISTA ESPAÑOLA

Volver a: Huellas de Bolivia


Attach:dibujodeguaman.jpg Δ
Dibujo De Guamán Poma Ayala. El reprodujo así la conquista de América Andina
















Attach:franciscopizarro.jpg Δ
Francisco Pizarro. El conquistador del Imperio Incaico

RESISTENCIA INDIGENA A LA CONQUISTA ESPAÑOLA

Los primeros contactos de los indios con los conquistadores, durante la fase de invasión o exploratoria, crearon una serie de reacciones de resistencia y desconfianza hacia los extranjeros. Desde luego, la aparición sorpresiva de los europeos motivo una serie de reacciones de violencia de los indios a las cosas novedosas de los conquistadores y de estos a ellos, condujeron a establecer bases de acercamiento, aunque concierta desconfianza, para llevar adelante las relaciones políticas y sociales entre ambas partes. Las acciones de sorpresa o violencia por parte de los invasores con el objeto de crear el temor y trauma entre los indios, provocaba en estos actos de resistencia frente al empleo de mecanismos de sojuzgamiento.

Los conquistadores antes de llegar a Cajamarca, habían cambiado embajadas con las del Inka no solamente para establecer conversaciones entre ambas partes, sino con el objeto de adoptar las adecuadas actitudes defensivas y de resistencia.

Desde luego, los conquistadores estaban obsesionados por encontrar el oro y la plata, puesto que la conquista giraba en torno a la búsqueda de esas riquezas. Así cuando los conquistadores llegaron a la Isla de Santa Clara (cerca de Túmbez) encontraron un gigantesco ídolo de piedra con ofrendas de oro, plata y textilería. Y como su objetivo era apropiarse de esos metales, decidieron destruir ese ídolo y los tejidos. Después toparon con cinco grandes balsas de indígenas a vela con guerreros tumbecinos. La llegada de conquistadores a ese lugar fue comunicada inmediatamente a Chillimasa, kiraka o apu de Túmbez y éste pronto envió un embajador ante los extraños. En realidad era un espía del Inka y se trataba de un quechua noble que llevo diez o doce balsas portando agua, fruta, licor de maíz y llamas. Este presunto embajador “recorrió la carabela de los conquistadores, observo todo, comió y bebió con Pizarro retirándose al fin con un hacha de hierro que valoro sobremanera”.

Por su parte, los conquistadores mostraron a los indios algunos de sus animales, cerdos y aves de corral. Cuando los conquistadores hicieron la primera demostración del funcionamiento de sus armas y los tumbesinos vieron el efecto de los disparo de los arcabuces, ser arrojaron al suelo creyendo que Pedro de Candia era Hijo del Rayo, pues el fue quien hizo funcionar las armas.

En Cajamarca, los españoles encontraron un templo dedicado al Sol y una serie de edificios llenos de acllas, mujeres escogidas destinadas al culto de la religión solar. En el acllahuasi pasaban desde su infancia tejiendo telas finísimas y haciendo chicha para el Inka y sus sacerdotes y funcionarios. Algunas de ellas eran entregadas como esposas a nobles kurakas de otros grupos aliados o sometidos, y las más apreciadas podían ser convertidas en concubinas del Inka. Como consecuencia de la violencia ejercida por los extraños, la primera resistencia de las mujeres escogidas sucedió cuando fueron sacadas a la plaza para ser repartidas o entregadas a los soldados españoles, este hecho fue recriminado por el propio Atahualpa. También llamo la atención de un baño de Kónoy (ubicado entre Cajamarca y los aposentos del Inka) que constaba de cuatro cuartos y que fue motivo de una atenta observación por parte de los conquistadores. En el patio se encontraba un estanque en el cual entraban dos caños de agua: una de caliente y otra de fría donde solían bañarse el Inka y sus mujeres.

Luego los conquistadores al mando de Hernando de Soto tuvieron el primer encuentro con el señor del Perú (Atahualpa), de quien ya tenían “tanta noticio y tantas cosas” de los labios de los indios. Ahora tuvieron la oportunidad de presenciar al propio Atahualpa “sentado en una silletita, muy baja del suelo, como los turcos y moros acostumbraban sentarse” rodeado de todas sus mujeres y acompañado de muchos principales.

Como elementos distintivos de jerarquía Atahualpa llevaba su insignia imperial conocida como llautu, que consistía en una serie de cordones de colores enrollados en torno a la cabeza y la mascapaicha, una borla de lana roja, colgando del llautu.

Sin duda este encuentro a su vez le sirvió al propio Inka para observar las particularidades que distinguían a los españoles. El caballo y su jinete el produjo gran impresión. Mas adelante, el caballo seria empleado frecuentemente contra los indígenas en diferentes enfrentamientos. El Inka como demostración de amistad invito chicha a los conquistadores y estos la bebieron con el temor de ser envenenados. Esta demostración era un simulacro de amistad y no podía ser considerado como el elemento simbólico de un pacto, porque pronto seria anulado pro otro acto contradictorio.




Compartir está página en: Comparte está página en un email: Puedes seguir a la página: Foro Debate Solicitar apoyo para esta página
    RedEscuela en Twitter

Para seguir esta página primero debe identificarse

Si tú sigues esta página podrás recibir correos de las actualizaciones que se realizan diariamente

Para agregar nuevos comentarios debes estar identificado

Participan en esta página