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LA ETAPA SILENTE

Volver a: El cine boliviano: Un reflejo inconstante

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1953, es el año de la producción de "Vuelve Sebastiana" la obra fundamental de Jorge Ruiz y probablemente del cine boliviano.

Fue el 28 de diciembre de 1895 cuando los hermanos Lumiere decidieron asombrar al mundo en el Salón Indio del Gran Café de Paris, sacando a luz su Cinematógrafo y ya en 1879 el prodigioso aparato atravesaba los Andes para arribar a La Paz. Estamos en la etapa en la que Conservadores primero y Liberales después, pugnaban por incorporar a Bolivia al mercado mundial, pero esta claro que desde esa época, la velocidad a ala que se mueve la imagen era mayor a la de ferrocarriles, vías camineras y convenios de comercio internacional.

Según narra Pedro Susz en su texto EL cine Boliviano, Cronología de una Aventura, en 1905 y en 1907 el “biógrafo” hizo nuevas apariciones en la sociedad paceña, pero solo en ele periodo que va de 1913 a 1920 pudo afirmarse como parte de la vida social de la sede de gobierno.

En 1904 se realizaron las primeras filmaciones hechas en Bolivia; su autor de apellido Kenning, las titula “Retrato de Personajes Históricos y de Actualidad”. En 1912 J. Goytisolo realiza “La entrega del estandarte al Batallón infantil Colorados”, pero es en realidad Luis Castillo, quien a través de sus contantes filmaciones sobre la vida cotidiana de la ciudad de La Paz, se convertirá en la columna vertebral del cien boliviano en su primera etapa.

1925 parece ser el año más importante en la afirmación del cien boliviano en esta primera etapa. En el centenario de la República terminan su producción los largometrajes “corazón aymara” del italiano Pedro Sambarino y “La profecía del lago” de José Velasco Maidana. Ambas cintas gritaban la simiente indígena de Bolivia: la primera retrataba un drama domestico enmarcado en una de las haciendas del a época y la segunda era la historia del romance entre un aymara y la esposa de su patrón, motivo por el cual sufrió los rigores de una censura, que en definitiva impidió su estreno. Sambarino había llegado a Bolivia en 1923 y ya en 1924 produjo “Por Mi Patria” documental que era un resumen de los cortos de actualidades que él mismo había filmado anteriormente y que según anota Alfonzo Gumucio Dagrón en su Historia del Cine en Bolivia fue uno de los éxitos de taquilla más importantes de la época, merced a las “lecciones de civismo” que incluía y que la prensa se ocupó de resaltar.

Velasco Maidana, por su parte, se constituyó en una de las figuras más importantes de la cultura boliviana de todos los tiempos: en 1928 rodó los cortometrajes “Amanecer Indio” y “Pedrín y Pituca” y en 1930 estrenó la “superproducción” “Wara-Wara” drama ambientado en el período de la conquista española, punto culminante del cine de la época.

A los nombres mencionados, debe añadirse el del arqueólogo Arturo Posnansky, quien en 1926 filmó “La Gloria de la Raza”, cinta pedagógica sobre las culturas precolombinas, en la que colaboró Luis Castillo.

En 1932 Mario Camacho, junto a José Jiménez y Raúl Durán, estreno “Hacia la Gloria”, melodrama social que anticipaba el conflicto del Chaco. Y en el período que va de 1933 a 1936 Luis Bazoberry, se encargó de retratarlo a través de la cinta “La Guerra del Chaco” o “Infierno Verde”.

Por su parte Velasco Maidana, colaborado por Juan Peñaranda Minchín, rodó “La Campaña del Chaco”. En los años posteriores, la irrupción del cine sonoro hundirá al cine boliviano en un letargo de aproximadamente doce años de duración.




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