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LA GUERRA DEL CHACO SU SENTIDO HISTORICO – POLITICO

GOBIERNO DE DANIEL SALAMANCA UREY


(1931 – 1934)

ABOGADO DANIEL SALAMANCA UREY

Lugar y fecha de nacimiento: En Cochabamba el 8 de julio de 1868.
Profesión: Abogado. Jurisconsulto.
Esposa: Sara Ugarte.
Títulos y honores: Presidente Constitucional.
Exaltación al mando presidencial: 5 de marzo de 1931.
Término de mandato: 27 de noviembre de 1934.
Origen de su investidura: Proceso democrático, en elecciones libres.
Duración del mando Presidencial: 3 años.
Fecha de su fallecimiento: 17 de julio de 1935, Cochabamba.
Causa de su muerte: Suicidio, según investigaciones dignas de crédito.
Edad a su fallecimiento: 67 años.

ACTOS ADMINISTRATIVOS

El primer año de su presidencia aprobó la ley del divorcio absoluto, promulgadas sin dar lugar a las muchísimas protestas, demandando su rechazo. En su presidencia comenzó la fatal Guerra del Chaco que duró 3 años con pérdida del territorio del Chaco Boreal. Fue llamado el Gral. Hans Kundt, para dirigir el ejército boliviano. Fue suscrito el Tratado definitivo de Paz en fecha 9 de julio de 1938. Se implantó la autonomía Universitaria.

DATOS BIOGRÁFICOS

La historia lo ha calificado como un mandatario funesto para el país. Su ego y la supervaloración que él hacía de su inteligencia y capacidad, le llevaron a provocar la Guerra del Chaco, que significó la pérdida de ese extenso territorio. Nació en Cochabamba el 8 de julio de 1868. Hijo de José Domingo Salamanca y Manuela Urey, estudió Derecho y se recibió de abogado en la Universidad de San Simón, en cuyas aulas también enseñó Economía Política, Finanzas y Estadísticas.

Ya en el que hacer político, fue miembro del Partido Liberal y posteriormente, fundó como uno de sus principales miembros, el Partido Republicano. Durante el gobierno del General José Manuel Pando, fue su Ministro de Hacienda, posteriormente Diputado y Senador por los distritos de Cochabamba y Oruro.

Frustrados sus propósitos y sus esperanzas, debido a la actitud de Bautista Saavedra que se apoderó de la revolución del año 20, fue opositor intransigente durante todo ese período presidencial.

Elegido presidente constitucional, inició su gestión bajo excelente auspicios y con el apoyo de la mayoría; pero, al poco tiempo comenzó a ocuparse de la cuestión del Chaco, que naturalmente no podía dejarse de lado; pero él lo hizo evidente propósito de provocar la guerra que creía posible ganar en poco tiempo para apoderarse del Chaco en toda su extensión. Buscaba gloria, más prestigio político y estabilidad total para su régimen. El 15 de julio de 1932 se iniciaron las hostilidades que se prolongaron por tres años, un lapso que él no había previsto. Con un país en difícil situación económica, un ejército no preparado para esa contienda, el pueblo que no esperaba la confrontación y sin medio alguno, ni siquiera caminos para el traslado de tropas y materiales, Bolivia fue empujada a ella en las peores condiciones, en tanto el enemigo, sí se hallaba preparado y ansiaba en encuentro, porque pensó con razón que ganaría la contienda y se quedaría con todo el Chaco que reclamaba como suyo.

Fueron tres años de casi continuas derrotas, con algunas batallas ganadas gracias al heroísmo de las tropas y de la oficialidad joven, tres años de permanentes retiradas que finalmente concluyeron en Villamontes, donde los contrafuertes cordilleranos nos ayudaron a detener al enemigo, en definitiva. La responsabilidad de Salamanca es total porque no sólo precipitó la guerra, sino que quiso dirigirla él mismo, sin conocer nada de la ciencia militar, sin conocer si quiera el terreno donde se combatía y sin contar con los recursos necesarios que él escatimaba forzosamente, porque en realidad no existían.

Al cabo de dos años y medio. Su intento de renovar el Comando en Jefe, haciéndolo personalmente, le valió su prisión por los militares y su posterior dimisión. Sucedió el 27 de noviembre de 1934.

En la contienda bélica del Chaco se registraron acciones heroicas que enaltecen a los bolivianos, como: Alihuatá, Kilómetro 7, Condado, Villamontes. Los soldados bolivianos lucharon con patriotismo, venciendo las dificultades del terreno, del clima ardiente, la falta de caminos, así como la provisión de alimentos.

Se distinguieron por su valentía y heroísmo Rafael Pabón, Germán Jordán, Félix Méndez Arcos, José Agustín Castrillo, Víctor Ustárez, Guillermo Gamarra, Nuñez del Prado, Tomás Manchego, Eduardo Laime, Germán Busch, Manuel Marzana, Bernardino Bilbao Rioja, y muchos otros combatientes, cuyos nombres enaltecen las páginas de la historia de Bolivia.

RASGOS FÍSICOS

Magro, casi seco, con la espalda curvada y un rostro inmóvil, apergaminado, Salamanca se veía a sí mismo como un instrumento del destino. Poseía esa peligrosa soberbia que se viste de humildad; vestía siempre de negro y rara vez dejaba el abrigo. Era un hombre enfermo, con el estómago destrozado y una cabeza deslumbrante, en carne morena. La probidad intelectual era su principal atributo. Se le llamó el “Hombre Símbolo”.

Firmada su renuncia, fue conducido a Cochabamba, donde vivió sus últimos días totalmente recluido en su domicilio. Falleció en esa ciudad el 17 de julio de 1935.




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